martes, 9 de octubre de 2007

Fotos videos Bailables





BAILABLES INOLVIDABLES.






En toda fiesta que se respete, nunca han faltado canciones de ritmos tropicales que se han quedado marcadas en nuestros corazones a través de los años.

Nadie olvida la emoción del primer baile, cuando por fin tus padres te daban permiso para ir a las fiestitas que organizaban tus compañeros de clase, esas que duraban de 6 de la tarde hasta las 10 de la noche, donde se pedía a los padres a la hora de recojer a los chicos “por favor sea puntual”.

Esas tiernas reuniones bailables pre-adolescentes que llegaban a nuestras manos en una invitación de Alf, Garfield, Fido Dido, etc., en las cuales se servia coca-cola y k-chitos hasta embriagar al más fuerte.

Cabellos engominados, copetes enredados, media de lana gruesa doblada que combinaba con la blusa de hombreras, jeans desteñidos, lápiz de labios fucsia, y el infaltable botín REBOOK, en toda su gama de color, desde el negro hasta el rosa. Así fueron nuestros primeros acercamientos con las canciones tropicales, todos guapamente vestidos (sí claro), esperando que el chico o chica de nuestros sueños venciera la timidez y nos sacara a bailar.

Entre esos temas inolvidables estaba la popularísima LAMBADA, tema “brasileiro” de ritmo pegajoso, el baile prohibido que le llamaban, en el cual veiamos en el video a una niña rubia con una melena al puro estilo PANTENE y un niño negrito lindo, que se enamoraban perdidamente al bailar al lambada.

La falda de la niña iba de aquí pa’lla y de allá pa’ca , menea, menea, bailaba con tanta intensidad y el meneo de cadera era tal, que ya se le veían los calzones. No faltaba la mamá que le decía a una: “Ay, pero que lindo baila esa niña…usted porque no baila así! Cuando para una la única preocupación, era que no se le vieran los calzones. ¡No! ¡Eso jamás!

Apenas acababamos de aprender los pasos de la lambada, llega la famosa SOPA DE CARACOL, si la que cantaba: Guatanebi consu yupi pa ti yupi pa mi, wuri wuri walala, wupetu wupetu, que todos cantabamos con la voz entrecortada y jadeante de tanto meneo de cadera estilo batidora.

Otro ídolo de la canción bailable es el señor Wilfrido Vargas, el hombre divertido, que con su BAILE DEL PERRITO y EL BAILE DEL MONO, nos tuvo haciendo el tonto sobre la pista de baile, pero eso sí nos divertimos mucho haciendo las coreografías de sus canciones. Ladramos de felicidad con el perrito, movimos la colita y hasta mordimos a la pareja de baile. Todos saltamos como gorillas en danza de cortejo, tratando de hacer el paso del mono macho, de la mona sensual y del mono dudoso.

Avanzando en el tiempo ya cuando las quinceañeras cambiaban la zapatillas flat por los zapatitos de tacón, tenemos a Sergio Vargas, con su tema himno de toda fiesta de quinceaños, LA VENTANITA. Este negrito simpático nos contaba a través de su merengue, una trágica historia de amor que se desarrollaba a través de una ventana, que al parecer la novia aburrida de su intensidad, le cerró en las narices.

Esto se empieza a ponerse caliente y llegamos, donde el “chamo” más bacán. El que canta: Chévere, que chévere, que chévere, pa pa! Y se contonea tieso y sabrosón, en su esmoquín de maitre, como el mismísimo pavo real.
¿Adivinaron quién es? Sí! Es José Luis Rodríguez “ EL PUMA”, el que no podía decidirse entre cuatro amigas: Amalia Rosa, María, Rosa y Juana, amistad que lamentablemente se perdió, por que el se quedó con Amalia Rosa, por ser la más buenamoza. Famoso cantante y actor de telenovelas venezolanas, colega de Caridad Canelón y Víctor Cámara, ídolo de toda ama de casa en los ochentas que querían perder la cabeza por su amor. Con su pelo a lo “Rey León”, sus cachetitos de Kiko, su mirada penetrante de gato en cacería, nos invitaba con un rugido potente, a bailar “AGARRÉNSE DE LAS MANOS” hasta llegar todos juntos a un lugar al que jamás hemos ido.

Juan Luis Guerra y los 4:40, era el que prendía todo compromiso social. Nos daba visa pa’ bailar. No había piernas que se resistieran a estos merengues, cantados con voz nasal.
Era ese momento de la fiesta en que uno bajaba tres tallas de tanto sudar.

El General, Gaby pa los de confianza, fue el que impulsó el reggaetón. Nos hizo alzar las manos para mostrar que la estabamos gozando con su “MUEVELO, MUEVELO”. Largo como una palmera y moviendo las caderas, parecía que en cualquier momento de iba a desbaratar dejando un reguero de huesos.

Lisa M, otra pionera del reggaetón, hizo con su movimiento sensual, que todos bajaramos hasta tocar el suelo con las nalgas y al día siguiente no pudieramos caminar del dolor de muslos. Un baile demasiado arriesgado para los pocos deportistas.Ouch!

Natusha, la chica que prometía al vago de su novio que la tenía que pagar. Parece el que tipo era un aburrido, aparte de tonto, y eso ya tenía aburrida a Natusha. Seguramente se consiguio un galan más comprensivo y se fue a bailar su rumba lambada.

Espero que estás líneas les hayan refrescado la memoria acerca de nuestras primeras experiencias con el baile latino. Imagino que les vinieron a la mente muchos recuerdos ya perdidos. Habrá tambien los que corran a poner su cassette de merengues…